Salud de estudiantes en riesgo por mala alimentación

El médico de la Clínica Estudiantil de la UCA, Marvin Colorado, informó que cerca de un 80% del alumnado presenta malos hábitos alimenticios.
 


Colitis, problemas de colesterol, diabetes, hipertensión arterial son algunos padecimientos que  sufre el alumnado universitario debido a los inadecuados hábitos al ingerir alimentos.

Según la nutricionista, graduada de la Universidad Federal de Brasil, Doris Cornejo, los estudiantes universitarios tienden a consumir con mayor frecuencia “energía barata”, contenida en carbohidratos de bajo costo, golosinas empacadas, bebidas carbonatadas y refrescos artificiales. Estos alimentos se encuentran en pan dulce industrial, boquitas, gaseosas y jugos enlatados.

Si bien aportan energía para una jornada de estudio y satisfacen el hambre, esto no significa que provean de nutrientes que el cuerpo humano necesita. Por el contrario, generan exceso de acumulación de azúcar y grasa. Los estudiantes opinan que por el tiempo que les exige las clases, se les facilita consumir este tipo de comidas. “En una emergencia (de llegar tarde a clase) sólo comprás un jugo de cartón, y no tenés miedo de que se te derrame en el pupitre. Los jugos naturales son buenos, pero es incómodo tener una bolsa con pajilla cerca de los cuadernos”, opinó Fernando Carranza, de 20 años, alumno de Economía de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, UCA, en Antiguo Cuscatlán, departamento de La Libertad.

Para la edad de un universitario y por la actividad física e intelectual que realiza, necesita consumir granos, cereales, productos derivados de la leche y carnes, así como otros alimentos de origen animal.

Por otra parte, dejar de desayunar por ahorrar tiempo o por seguir una dieta es perjudicial. De acuerdo con los profesionales en la salud, el desayuno aporta el 25% de la energía del día, la cual brinda una mayor concentración y rendimiento en los estudios. Además el cuerpo necesita de ella luego de dormir. Entonces saltarse ese tiempo de comida puede causar hambre descontrolada que lleva a comer en exceso. De aquí la concepción errada de que no desayunar contribuye a bajar de peso.

El paso hacia los males

El médico de la Clínica Estudiantil de la UCA, Marvin Colorado, informó que cerca de un 80% del alumnado presenta malos hábitos alimenticios. El dato es en base a las consultas que realiza en su consultorio. “El que consuman comida chatarra, grasas saturadas o coman en desorden puede generar trastornos en la mucosa gástrica y en la mucosa intestinal, provocando enfermedades como el síndrome de colon irritable, problemas elevados de colesterol, azúcar elevado en sangre”, explica el Dr. Colorado.

Estos padecimientos se presentaban a los 40 años, sin embargo actualmente son los jóvenes los que padecen estos problemas. La oferta de las empresas alimenticias, el llevar una vida apresurada y la falta de ejercicio son factores que inciden en la aparición de estas enfermedades a una edad temprana.

Otras consecuencias que también se manifiestan son los dificultades de la vista, mala calidad de las uñas y problemas renales por la falta de líquido. “Hay jóvenes que consumen líquidos hasta en la noche, hasta que llegan a sus casas. Por lo que le resto del día se privan de tomar agua”, criticó Cornejo.

El sentido de la vanidad

Cornejo menciona que la población estudiantil femenina es quien experimenta con mayor frecuencia los males. El alto sentido de la vanidad y obtener una figura socialmente aceptada las conduce a adoptar hábitos de alimentación que terminan afectando su salud. Karen Granados, estudiante de economía de 21 años, confesó que casi nunca desayuna, porque está pasada de peso, “mejor hago un buen almuerzo, y en la cena trato de no comer cosas grasosas”.

Para la especialista del Centro Wyeth en Nutrición, en San Salvador, Ivette Barrientos, las jóvenes tienden a consumir alimentos bajos en contenido calórico, pero después lo compensan con otro de mayor contenido en grasa. “Por ejemplo, en el desayuno sólo comen una fruta y a media mañana se están comiendo una dona con gaseosa”, concluyó.

En este sentido, una empleada del cafetín El castorcito, en los alrededores de la UCA, expresó que en el menú no pueden faltar las pupusas, las gaseosas y los jugos en lata: “Es lo que más piden los jóvenes, y uno está atento a lo que ellos les gusta para poder vender cada día”.

Por otra parte, Barrientos señaló que los universitarios y universitarias llegan a las consultas de nutrición preocupados por lucir mejor que por mejorar su salud. El sector femenino desea llegar a un peso ideal para sentirse atractivo, mientras que el masculino estima esfuerzos para obtener una complexión fuerte.

Ligia Ramírez, de 21 años, estudiante de Ciencias Jurídicas de la UCA, acepta que asistió a una consulta nutricional en una feria de salud promovida en esta universidad, “porque dicen que estoy muy delgada y quiero ver qué puedo comer para verme mejor”.

En cambio, Rubén Zamora, de 22 años, de Administración de Empresas de la misma universidad, reconoció que por estar inscrito en un gimnasio necesita conocer qué alimentos son los indicados para que su rutina de ejercicios ofrezca los beneficios esperados.

De acuerdo con la Licda. Barrientos, la familia es el principal agente que regula los hábitos de alimentación entre la juventud, porque es ella quien decide qué alimentos se deben consumir en la casa. “De ella depende ofrecer menús equilibrados y variados”, recordó la especialista.

En segundo lugar se ubica la escuela, como institución responsable de brindar orientación sobre la alimentación balanceada entre los estudiantes y en tercer lugar están las empresas alimenticias, las cuales lanzan al mercado productos de bajo contenido proteínico. Todos y todas influyen, aunque la decisión final es de la persona que come.

Escrito y fotografía por Margarita Salguero

Nota tomada y modificada el 8/06/2012 a través de ComUnica


Puedes consultar la nota en ComUnica en línea: http://www.uca.edu.sv/virtual/comunica/archivo/abr272007/notas/nota24.htm

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